Los inicios
Como tantos otros aquí y en el mundo, crecí con las imágenes eurocéntricas de la historia universal. Cuando estaba en el secundario la historia empezaba en Grecia y en la Universidad aprendí rápidamente que griega era el alba del destino. En nuestra historia (me refiero a la historia argentina) no había lugar para afroamericanos ni para chinos. Los indígenas eran la prehistoria. Sin embargo, supe después que al principio del siglo XIX los primeros viajeros latinoamericanos a Oriente habían contribuido a desarrollar el “orientalismo periférico”, como lo llamó Hernán Taboada. Y leyendo el Facundo, de Domingo F. Sarmiento, que el “despotismo oriental” había sido decisivo en la configuración de nuestros hábitos y costumbres sociales y políticas. Pero, cómo dijo Carlos Altamirano, este orientalismo no nos envió al conocimiento de Oriente sino al “archivo orientalista”. En el cual me eduqué. China no tuvo un Salgari y...